En canales digitales, los caminos para hacer marketing son infinitos.

Wow, parece una cita bíblica.

Pero es cierto. Puedes tener una estrategia enfocada en la medición y los números. Enfocada en la inversión en publicidad pagada y compra de medios. O enfocada en la generación de contenido para obtener contenidos orgánicos.

Y cada una de ellas seguir un camino diferente.

Como puedes ver, hay muchas formas de hacerlo. Pero existe un factor de éxito común en todas ellas. Algo inherente e imprescindible.

No importa qué camino decidas seguir, debes conectar con tu audiencia. Hacer clic con ella. Emocionarla.

Y eso solo se consigue de una forma: contando historias.

La importancia de contar historias

Contar historias es el arte más importante y primitivo del mundo. Durante años, miles de años, el ser humano solo tenía una manera de transmitir el conocimiento entre generaciones: narrando sus aprendizajes.

El mayor entretenimiento consistía en reunirse toda la tribu junto al fuego, y escuchar las historias que compartían los mayores. Pero no era solamente un entretenimiento: era la forma de sobrevivir.

Esa necesidad biológica ha permanecido en nosotros hasta la actualidad. Aún nos encanta reunirnos a contar y escuchar historias. Y hacerlo junto al fuego le añade siempre un toque mágico, ¿verdad?

Contar historias nos permite aprender de la experiencia ajena, sí. Pero también despierta nuestra imaginación.

Al escuchar una historia, nos trasladamos a ese lugar. A ese momento. A esa situación exacta. Dibujamos en nuestra mente como sería estar ahí y sentir lo que sienten sus protagonistas. Y llegamos a sentirlo un poco con solo pensarlo. Compartimos sus sentimientos.

Compartir sentimientos es algo poderoso.

Al escuchar una historia, compartimos los sentimientos de sus protagonistas. Y eso es poderoso. Haga clic para Tweet
Ser memorable comienza el corazón, no en el cerebro

Todos los recuerdos que guardamos a lo largo de nuestra vida están íntima y absolutamente ligados a los sentimientos. Llegamos a recordar, vagamente, lo que nos dijeron aquel día. Incluso nos cuesta recordar con seguridad lo que vimos. Pero no se nos olvida ni un gramo de las emociones que dominaron nuestro ser.

En el mundo del marketing sucede exactamente lo mismo.

Sin importar cual sea nuestra estrategia, la única forma de que el mensaje penetre y permanezca es tocando la emoción de su receptor. Despertando sus sentimientos. Haciéndolo SENTIR.

El objetivo más importante de toda acción de marketing es HACER SENTIR.

El objetivo más importante de toda acción de marketing es HACER SENTIR. Haga clic para Tweet

Piensa un segundo en tres campañas de publicidad que recuerdes y que ya tengan unos años (saquemos a la memoria a corto plazo fuera de la ecuación).

¿Ya?

Ok, ahora dime… ¿cuáles son y por qué las recuerdas?

Apuesto un helado de fresa contigo a que todas tienen en común que te hicieron sentir algo. Tal vez te divirtieron. Te enojaron. Te preocuparon, o te dieron miedo. Pero todas te hicieron sentir algo.

Y me atrevo a ir más allá. Doble o nada a que todas contaban algún tipo de historia.

¿A que sí?

Y hablamos de hace años. Hoy, que el mundo se encuentra hipersaturado de mensajes, es todavía más importante ser memorable. Destacar para ganarse un preciado lugar en el recuerdo de las personas.

Es todavía más importante contar mejores historias.

Curiosamente, la batalla por un lugar en la mente de la gente no tiene que ver con la misma. Depende directamente de ganar primero un lugar en su corazón.

Y la forma de ganar esa batalla es contar las mejores historias.

La batalla por un lugar en la mente de la gente depende de ganar un lugar en su corazón. Haga clic para Tweet
Cómo contar las mejores historias

Para que una historia sea buena, debe tener varios elementos característicos.

El primero es ser original. Una historia que ya se ha escuchado cien veces no interesa, porque no genera ningún impacto real. La audiencia ya está inmunizada contra la misma. Debemos contar algo diferente.

El segundo es ser reconocible. Una historia que le ocurre a alguien que no se parece en nada a nosotros, en una situación que nunca viviríamos ni viviremos, y en un entorno que no reconocemos, no conecta. La audiencia necesita poder identificarse con la situación y sus protagonistas, porque así podrá imaginarse que son ellos quienes la viven.

Es por eso que nos impactan más las noticias que suceden cerca de casa, o en lugares que hemos visitado, que las que pasan al otro lado del mundo. Nos podemos identificar más con ellas. Es humano.

El tercero es ser extrema. La historia debe narrar un episodio lo más al límite de la realidad posible que permita esta misma realidad. Deben ser situaciones totalmente inusuales y sorpresivas.

En definitiva, si narramos a nuestra audiencia algo nuevo, algo con lo que pueda identificarse, y algo que suceda en una situación que le resulte fácil imaginarse a sí misma, conectaremos con ella. Despertaremos sus emociones, sus sentimientos. La haremos sudar, reír, angustiarse, fruncir el ceño, levantar las cejas.

Y será nuestra para siempre.

Cuenta algo nuevo, identificable y poco común para conectar con la audiencia. Haga clic para Tweet
Haz sudar, reír, fruncir el ceño o levantar las cejas al público, y será tuyo para siempre. Haga clic para Tweet
Llamada a la acción

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Posted by jcarlossoto

  • Iomar De León

    Gracias por el minicurso express JC! Totalmente de acuerdo contigo, la vida misma es una gran historia compuesta por muchas microhistorias que nos hacer ser quienes somos y estar donde estamos. Que bien que la demanda va creciendo en la agencia pero mejor aún que no pierdas este espacio para compartir!

    • En efecto así es Iomar, cada historia nos cincela como un escultor a su obra. Somos el cúmulo de nuestras experiencias 🙂 Gracias a ti por tus buenas palabras y por seguir leyendo estas cosillas que escribo. ¡Un abrazo!