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Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos como emprendedores es el de seleccionar con quien trabajamos. Tanto al armar nuestro equipo, como al contratar un proveedor, hacer una buena elección marcará la calidad del trabajo final.

Personalmente, aquello con lo que más batallo es con la elección de proveedores. Reconozco que en este campo mis experiencias (y de mis clientes) han sido en ocasiones nefastas por una mala elección.

La pregunta es, ¿cómo elegir bien? Al fin y al cabo, es un mal común la sobreabundancia de promesas a la hora de vender. Y ya se sabe, “prometer hasta vender, y una vez vendido olvidar lo prometido” (o algo así 😉). Personalmente, cuando soy proveedor (todos somos proveedores de alguien) prefiero no prometer nada que no sepa que podré cumplir. No seré hipócrita: reconozco que alguna vez sí me he comprometido a algo que no controlaba al 100%. Pero, desde ese momento, se convertía en mi primera prioridad garantizar el cumplimiento de mi compromiso.

Puntos importantes a la hora de elegir proveedor

A la hora de elegir un proveedor considero fundamental analizar si cumple con los siguientes 5 puntos clave:

1. Que cumpla los tiempos

No hay nada peor que un proveedor que siempre entrega tarde. Para mí, es inadmisible. Yo no la acepto. Si me comprometo con mi cliente a una fecha de entrega, no me permito faltar a mi palabra. Y como muchas veces dependo de mis proveedores para lograrlo, solo trabajo con aquellos que sé que me permiten respetarla. Punto.

2. Que cobre justamente por su trabajo

Igual que no es aceptable no reconocer el valor del tiempo de trabajo de alguien (y sucede demasiado frecuentemente), tampoco lo es que intenten tomarte el pelo a la hora de cobrar. Por eso es muy importante, como gestores de proyectos, dominar las distintas materias de trabajo que solicitamos a nuestros proveedores. Así podremos evaluar de forma justa la carga de horas de trabajo que supone una tarea. Trabajar con proveedores que no te van a cobrar de más te permitirá a ti entrarle a más proyectos y con mayor agilidad, sin salirte de mercado.

3. Que resuelva

Trabaja solo con doers (me encanta este término). Punto. No trabajes con proveedores que para todo te consultan, que ante cualquier problema esperan tu respuesta. Al final suponen más trabajo para ti del que te solucionan. Busca y confía solamente en profesionales que resuelvan. Así de simple.

4. Que se adapte

Por mucho que planifiquemos un proyecto al inicio, este es un elemento con vida propia, y como tal, evoluciona. Contar con proveedores flexibles, que se adapten a los cambios del proyecto o a las nuevas necesidades del cliente, es un plus extraordinario. No hay mayor pesadilla que lidiar con un proveedor que no se quiera salir ni una coma del plan establecido.

5. Que case con tu filosofía de empresa

Para mí, hay dos cosas vitales en mi empresa: el servicio al cliente, y la calidad del trabajo entregado. Esas son mis dos condiciones sine qua non frente a cualquier proyecto, y las que definen mi marca. Mis proveedores deben compartirlas al 100%. Si no, mi filosofía se tambalea y no es coherente con mis creencias. Trabaja siempre con aquellos que crean en lo que tú crees, y, si acaso, que le sumen puntos a tus ideas, y no que los resten.

Encontrar empresas y profesionales que cumplan con todos los puntos de la lista es la parte complicada. No son muchos, pero por muy competido que sea el mercado, son contados los que satisfacen estos requisitos. De ahí que sean tan valiosos, el Santo Grial.

Un último consejo: anótate estos puntos y trata de cumplir a tu vez también con ellos. Así los convertirás en tu ventaja competitiva.

Cuéntame, ¿añadirías algún punto más a esta lista? ¿Cuál ha sido tu experiencia al tratar con proveedores?

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Posted by jcarlossoto