Farmer

Hay algo que me repito a mí mismo cada día, porque es importante recordarlo: una empresas es como una persona. Debe evolucionar a lo largo de su vida y pasar por diferentes fases. Podrá crecer más o menos rápido, pero cuantas más fases experimente en su desarrollo, más madura y sabia será.

Al principio, cuando emprendemos, todo son ilusiones y sueños. Vamos a ganar tanto dinero, vamos a tener tantos clientes, vamos a conseguir tales objetivos… pero, en el 90% de los casos, debemos pasar, queramos o no, por la fase inicial de la siembra. En esta fase, os lo digo por propia experiencia, son dos los atributos que tenemos que priorizar por encima del resto: nuestra paciencia y nuestra perseverancia.

Al principio, todo es tierra árida. A no ser que hayamos heredado una granja ya trabajada y fértil, nuestro campo no tendrá ni un triste matorral, ni un pequeño arbusto. Pero si cogemos nuestro arado, nos ponemos a trabajar la tierra, sembramos en ella muuuuuchas semillas, y le aportamos agua y cuidado constante… llegará un día, seguro, que veamos brotes verdes. Primero, será un pequeño tallo. Luego dos. Luego diez. Y finalmente tendremos un hermoso campo lleno de manzanos que den frutas dulces y frescas.

Tan sólo necesitamos esas dos cualidades: paciencia, pues no hay árbol que crezca en un día, y perseverancia, para que nuestra cosecha sea rica y provechosa.

Photo credit: Hartwig HKD en http://www.flickr.com/photos/h-k-d/6001265186/
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Posted by jcarlossoto