Este post va dirigido a ti, que tienes ideas geniales, pero crees que no poseen una base suficientemente sólida para que tengan éxito.

¡Te estás equivocando! Escúchame bien: no existen los visionarios. Mira a tu alrededor, ahora mismo, estés donde estés: los objetos y servicios que te rodean fueron inventados y desarrollados por personas no muy distintas a ti. ¿Piensas que cada cosa que existe en el mundo y has usado fue ideada por un genio? Parece obvio que no.

Te desvelaré algo, algo que a mí me ha costado años llegar a descubrir: la diferencia no radica en un buen estudio de mercado, ni en un gran colchón económico, ni en ser un experto en materia alguna. Lo que marca la línea entre una idea que tiene éxito y una que no lo tiene, es la valentía. Hay que lanzarse. No esperes a que se alineen los planetas. Si crees que tu idea es buena, que podría funcionar, que nadie hace nada parecido o así de bueno, ¿a qué esperas?

No lo dudes: en este preciso momento, mientras tú estas sopesando si lanzarte o no, ya hay alguien, con la misma idea en mente, que está a punto de hacerla realidad. No permitas que nadie golpee primero. Muévete rápido, confía en tu cerebro reptil, en tu instinto. Que no te ganen por la mano. Salta.

Cuando un producto funciona, se justifica a posteriori dicho éxito argumentando que estaba clara tal necesidad que debía ser cubierta, que los estudios de mercado arrojaban datos muy favorables sobre el futuro de la idea… ¡todo mentira! Nadie sabe de antemano que una idea va a triunfar. Se puede creer en ello, a ojos cerrados si se quiere, pero raramente se sabe. Todo es cuestión de atreverse a intentarlo.

make it happenConfía en mí, sé de lo que estoy hablando. Te contaré una historia: hace unos años, cuando comenzaban a proliferar las apps basadas en geolocalización, se me ocurrió una gran idea: crear una app colaborativa que permitiera a usuarios avisarse, entre ellos, del nivel de tráfico en las distintas calles de una gran ciudad, para así tener actualizadas al minuto las rutas alternativas más rápidas y evitar pérdidas de tiempo innecesarias. Creía realmente que era una buena idea, pero jamás la llevé a cabo. La descarté porque “no tenía los recursos para hacerla realidad”. La verdad es que no me llegué a creer capaz de lograrlo.

A los pocos años nació Waze, que recientemente fue adquirida por Google por una millonada y es bien conocida a nivel mundial. ¿Fueron sus inventores unos genios? ¿Lo fui yo? Personalmente, no creo ni lo uno ni lo otro. Es más: seguramente, al igual que ellos y que yo, muchas otras personas tuvieron ideas semejantes o mejores. Quizá tú mismo pensaras en algo así. Si hoy Waze es un éxito, y vaya si lo es, se debe principalmente a que sus creadores pasaron del pensamiento a la acción, y ni yo ni el resto del mundo fuimos capaces de hacerlo. Ellos creyeron en sus ideas, se lanzaron, no tuvieron miedo. No esperaron a que los planetas se alineasen. Dijeron “vamos allá, y a ver que pasa”. Y triunfaron. Los demás aún estamos esperando “el momento idóneo”. No permitas que esto te pase nunca.

Estoy seguro de que tú, como muchos de los que han leído este post, has tenido alguna vez una idea que no llegaste a hacer realidad, y al poco tiempo la viste, no sin cierta rabia interior, materializada por otra persona. “Eso ya se me había ocurrido a mí” sin duda pensaste. Y tal vez así fuera, pero, ¿de qué te sirve ahora haberlo pensado el primero? Esa es la pataleta de los perdedores. Olvídalo.

Si tienes una idea, y te parece que puede ser buena, no esperes a tener todas las garantías. Nadie te las dará. Nadie lanza una idea sabiendo que funcionará seguro. Es una aventura. Cree en ti, en tu capacidad. Apuesta por lo que has pensado. Hazla realidad, conviértela en lo que tu mente sabe que funciona. El éxito está mucho más cerca de lo que parece.

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Posted by jcarlossoto