Success and career of a businessman

Cinco meses y veintidós días. Ese es el tiempo que este blog lleva sin actualizarse. Cinco meses y veintidós días es casi medio año. Y todo a causa de una apuesta.

Al comenzar este 2013 decidí apostarlo todo a un cambio de vida. No solo en el terreno personal, que sin duda es la parte clave, sino en el profesional, que tiene gran parte de responsabilidad sobre el primero. En España las cosas no estaban funcionando como yo quería: ni encontraba un trabajo que me proporcionara un crecimiento satisfactorio por delante y un impulso a mi carrera, ni emprender se antojaba la solución idónea, sino que se parecía más a sembrar en una tierra yerma. Así que levanté la mirada y oteé el horizonte, escruté lo que había más allá, descubrí un universo de posibilidades a mi alrededor… y me fui. Me fui lejos, muy lejos de casa.

Me fui a México, a la salvaje, inmensa, deshumanizada y cautivadora Ciudad de México.

¿Por qué? En parte porque desde que conocí Latinoamérica hubo algo en ella que me hechizó, no sé bien el qué, y en parte porque creo que el futuro del mundo se encuentra aquí y en Asia. He dejado de creer en Europa, gastada y obsoleta, y he comenzado a confiar en los países emergentes de habla hispana, que comienzan a ser capaces de retener talento, y que tienen tantas ganas de crecer como maravillas aún por descubrir.

Al llegar a México aterricé en una agencia de marketing digital, llamada Cara Digital, que fueron quienes me ficharon inicialmente, estando todavía en España, y me animaron a dar el salto definitivo. Muchas y grandes expectativas que, lamentablemente, no se cumplieron. La experiencia no salió como esperaba, y viendo rápidamente el declive de una agencia que estaba muerta antes de nacer, y las malas artes de aquellos que la dirigían (historia que relataré en otro post porque merece ser denunciada con detalle) decidí abandonar la nave y apostar por lo que siempre había deseado: ser emprendedor. Y así, de la necesidad y el “ahora o nunca”, y de la suerte de haber encontrado un extraordinario socio en Sergio Pérez, fue como nació Mandarina Box.

Y me encontré, de pronto, tan sólo dos meses después de haberme mudado a 10.000 km de casa, sin empleo estable y con una empresa recién nacida. ¿Una locura? Tal vez sí. Pero sin duda una apuesta. Otra apuesta.

Dicen que lo importante en esta vida es tener seguridad: un buen empleo por cuenta ajena, un seguro médico por si acaso, una casa con ladrillos fuertes, un coche con muchos airbags… ¿y si no es así? Con el tiempo he ido descubriendo que lo verdaderamente importante en la vida, lo rico, lo jugoso, lo que hace que merezca la pena cada segundo, son los sueños. Y los sueños hay que perseguirlos. No rendirse jamás, no bajar en ningún momento el ritmo, no dejar nunca de intentar alcanzarlos. En ninguna parte.

A día de hoy, principios de septiembre, Mandarina Box apenas cuenta con dos meses y medio de vida. Pero ya está demostrando al mundo lo que es capaz de lograr. Sé que he estado desaparecido. Tal vez alguien haya extrañado mis posts. Otros es posible que hayan agradecido el descanso. Ahora, de regreso, quiero darle un giro al blog: quiero hablar de lo de siempre: de Social Media, de innovación, de eventos, de startups… ¡sí, claro que sí! Pero además, y sobretodo, quiero contar y compartir con usted, querido lector, mi experiencia como emprendedor, como el empresario novato e ilusionado, “rookie entrepreneur”, que soy. Mis pasos, mi día a día, mis retos, mis inquietudes, mis descubrimientos. Me gustaría que los viviéramos juntos. ¿Me acompañas?

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Posted by jcarlossoto