Yo no tenía ninguna duda, pero un estudio llevado a cabo por Next Big Sound lo ha corroborado: Internet y los canales sociales ayudan a vender mejor al sector de la música.

El estudio se ha basado en relacionar distintos indicadores digitales (reproducciones en YouTube y radios digitales, el ruido en redes sociales y el tráfico a diferentes páginas relacionadas con un artista o un single) con las ventas de los discos y las canciones en iTunes. Es importante remarcar que no se ha tenido en cuenta a Spotify porque no proporciona información sobre las reproducciones en su plataforma.

Se ha diferenciado en distintas partes de las que se pueden sacar diferentes conclusiones. Vamos a desgranarlo un poco para analizarlo.

Métricas más influyentes en la primera semana de ventas del álbum

En la primera semana de ventas del álbum, se produce un incremento de las visitas a la página del artista en Wikipedia. Esto se produce, evidentemente, porque antes de comprar un disco los consumidores se informan sobre el artista, y la página de Wikipedia es una de las mejor posicionadas en Google para dar esa información. De ahí la importancia para los músicos de cuidar su página de Wikipedia y preocuparse de tenerla actualizada y con información rigurosa. En segundo lugar destaca la importancia de las radios digitales, en las que suenan mucho las novedades y ayudan a dar a conocer el nuevo producto. Por último, las reproducciones en YouTube y Vevo también son importantes, y es que antes de comprar un nuevo álbum a todos nos gusta ver los videoclips y escuchar las canciones de los mismos, y para eso estas plataformas son muy utilizadas.

Influencia del Social Media en las ventas de canciones digitales

Influencia del Social Media en las ventas de álbumes digitales

En cuanto a la relación de los canales de social media con las ventas de álbumes y canciones digitales, vemos que, justo después de la página web oficial del artista (que es la que principal aportadora de información e influencia a la hora de vender música en Internet), las visitas a la página de Facebook aparecen en segundo lugar. En el ranking, las reproducciones en plataformas como YouTube y Vevo, la Wikipedia (de nuevo), y las radios digitales ocupan un papel importante. Justo a la cola tenemos Twitter, y esto es digno de reseñar, ya que es una red que, aunque influye, lo hace muchísimo menos en comparación con otras. ¿Por qué? Pues seguramente porque es una red cuyo núcleo central es el texto, y no el contenido multimedia. De ahí que su influencia sea menor.

Sin pasar a profundizar mucho más, el estudio revela que las reglas han cambiado: antes eran las radios tradicionales las que jugaban el papel determinante a la hora de conseguir ventas para un álbum o un single. Cuando alguien iba a la tienda de discos a comprar un LP o el último CD de su artista favorito, lo hacía o bien por fidelidad a un artista al que ya conocía muy bien, o bien porque había descubierto su música en la radio. Los más melómanos escuchaban cosas nuevas en la propia tienda, y se decidían por comprar aquello que les sonaba mejor. Hoy en día, todos esos papeles siguen existiendo, pero los actores que los interpretan han cambiado: la tienda de música ahora es iTunes y Spotify, los nuevos artistas se descubren en YouTube, Last.fm y Soundcloud, y las novedades se difunden a través de Facebook y Twitter.

Porque hoy, más que nunca, la música es social.

Hoy, la música la descubre un usuario en YouTube (que le pregunten a Pablo Alborán o a Justin Bieber), se la pasa a sus contactos en Facebook, y ¡bum! el talento se difunde viralmente, de forma exponencial, la gente se entera de que existe, y cuando hay arte, el éxito termina por llegar. Esto lo han entendido muy bien los chicos de MUWOM, con proyectos como El Plan B o CocaCola Music Experience, y con Carlos Jean como estandarte. Ellos fueron los primeros en apostar por la música como un producto de todos, creer que el éxito de un proyecto musical reside en que la gente lo escuche y en defender que si la gente escucha la música, termina pagándola. Se saltaron las leyes establecidas y abrieron un camino de éxito que ya han empezado a probar otros. Invitaron a compartir, invitaron a participar al usuario, a sumarse a la música y formar parte de la misma. Dejaron de entender al público como un ente ajeno del que solo interesa su dinero, y volvieron a verle como elemento imprescindible para crear arte y para que el talento pueda triunfar. Y los resultados hablan por sí solos.

En definitiva, el paradigma ha cambiado, la música solo puede sobrevivir contando con los que la aman, los que la escuchan, los que siguen a los artistas. No puede ser algo independiente, un producto comercial con el que solo se entra en contacto en las tiendas, porque cuando se reduce a eso, se reduce a un intercambio comercial y solo puede importar un factor: el precio. Y ahí, la piratería gana y ganará siempre. Pero si la música se devuelve a la gente, a quien la disfruta, otros factores entran en juego. Y, de todos ellos, las redes sociales aportan una cercanía y una involucración definitivas.

Parafraseando a un antiguo presidente del Gobierno español: el futuro de la música será digital y social, o no será.

Posted by jcarlossoto